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CENTRO DE
TRANSFORMACIONES
Aunque, sin duda, las esperanzas
de vida fueron mucho menores en el pasado, todos los estudios tienden a indicar que, al menos desde que existen registros
históricos, las personas hubieran podido vivir tanto como se vive hoy día, si hubiesen contado con tecnologías, modos de vida,
recursos sanitarios y tamaños poblacionales similares a los actuales. No son las personas lo que han cambiado, sino sus condiciones
de vida. Por tanto, al menos en los últimos cien mil años de la Humanidad, ha aumentado la esperanza de vida pero la longevidad
humana parece que ha permanecido muy estable, en alrededor de unos 120 años. En el primer mundo, es el ambiente protector
en el que vivimos y son los avances, sobre todo, en las ciencias biomédicas, los que están permitiendo que una mayor proporción
de gente consiga o, al menos, se aproxime a su potencial de ciclo vital, dependiendo el grado de aproximación de factores
individuales (genéticos, enfermedades, hábitos de vida) y sociales (ambientales, accidentes, etc).
Bastantes
científicos piensan que el valor de 120 años para la longevidad humana está bastante consolidado y que depende de factores
genéticos, bioquímicos y fisiológicos difíciles de modificar, por lo que, para el futuro, la única mejora esperable es que,
cada vez, una mayor proporción de personas pueda alcanzar duraciones de vida más próximas a este valor de la longevidad. Algunos
científicos, incluso, han desarrollado relaciones matemáticas que determinan la longevidad de una determinada especie animal
en función del peso corporal, del peso cerebral y del índice metabólico (calorías por gramo y minuto) de sus individuos. Bastantes
investigadores, por tanto, opinan que será bastante difícil superar expectativas de vida del orden de 85 años y que, en todo
caso, en un plazo razonable, el límite de los 120 años será inalcanzable para la inmensa mayoría de los humanos.
Por el contrario, otros especialistas creen conveniente no hablar de límites, ya que las esperanzas de vida siguen aumentando
constantemente en los últimos años, sin visos de que se vayan a alcanzar pronto mesetas de crecimiento. Por tanto, si ello
continúa así durante bastante tiempo significaría que la esperanza de vida llegaría a superar el histórico límite de longevidad
de 120 años, con un nuevo límite que correspondería a otra hipotética meseta de la curva correspondiente.
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