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- Inversión:
$ 1500.00 (mil quinientos pesos) por Crédito
- Inscripción:
con el 50% del costo del Primer Crédito, aplicable al pago total
de dicho Crédito.
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HOY...
Me sorprendí rompiendo papeles viejos, y sacudiendo cajones, hurgando en mi pasado y echando
a la basura lo que en algún momento guardé y ahora lo tiro.
Mis cajones llenos de notas, papelitos, pilas viejas, agendas
caducadas mil cosas que en otro momento atesoré, para que el día de hoy los tire a la basura.
Guardamos compulsivamente, por si en algún momento lo necesitamos, y al pasar los
años nos damos cuenta que vivimos rodeados de cosas sin utilidad, recuerdos vanos, aferrándonos a ellos por si algún día los
vamos a ocupar.
Un boleto del metro, que fácilmente
tiene 15 años, y la verdad yo no me subo al metro desde hace como 10, la garantía de una grabadora que ya ni existe, el manual
de un televisor que le regalé a mi madre hace más de 10 años, notas de supermercado, vouchers, tarjetas de felicitación, y
la invitación a una boda de gente que ni conozco, llaveros, etc.
Tiré tantas cosas que llené dos cajas grandes, que se fueron directo a la basura,
por fin, el orden, y el espacio suficiente para cosas nuevas que algún día serán parte de mi pasado, y que probablemente nunca
las llegue a ocupar.
Me doy cuenta que también
he atesorado sentimientos que nunca pienso ocupar, como el odio, el celo, la ambición desmedida, el egoísmo, y que ahora me
encuentro echando a la basura junto con ese par de cajas con recuerdos,
quedando mas espacio para la compasión, la paciencia, el amor y el
perdón.
Teniendo orden en la casa, y orden en
mis sentimientos, siempre queda más espacio para llenarlo con lo mejor de nosotros, para llenarlo de amistad y la comprensión,
que en el camino de la vida, nos servirán más que cualquier tesoro.
Es importante tener en orden todo, primero un gran lugar para el Espíritu, después, otro para la familia y los amigos, todo con sus prioridades. Pero es muy importante mantener una vacante,
siempre limpia y disponible en todo momento porque nunca sabremos
cuando la vamos a necesitar, en algún momento, o en algún lugar,
tal vez alguien requiera de ese espacio en nuestro corazón, para encontrar alivio a sus penas, y reconfortarse en un corazón
amigo, con la confianza de que quien lo escucha sabrá comprenderlo, para compartir sus penas y alegrías.
Bien, hoy es un buen día para limpiar los cajones y poner nuestras cosas en orden,
empezando por nuestro corazón.
Hoy voy a poner orden en mi corazón...
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